lunes, 11 de julio de 2011

CAMINATA 2011 "ALEJANDRO E INES"

1ª etapa: desde Guápulo a Pifo


Con Alegría iniciamos los amigos de Alejandro e Inés nos reencontramos en la iglesia de Guápulo el día sábado 9 de Julio. Con una sonrisa y abrazo fraterno quienes ya han vivido esta experiencia misionera, de conversión y profecía se saldaban “¡Con Alejandro e Inés!” ¡A defender la vida!


A las 08h15 comenzamos la celebración eucarística junto con las personas que nos acompañaron, apoyaron y despidieron en esta aventura evangélica. La Eucaristía fue presidida por nuestro hermano Adalberto Jiménez, superior de los Hermanos Capuchinos en Ecuador. Concelebraron el P. Daniel Ycaza, el P. José Rodríguez, ambos jesuitas, y el P. Alfonso Mora, capuchino de Venezuela. A través de la Eucaristía se nos animó a ser misioneros de la justicia, la paz y la vida frente a la realidad convulsionada y violenta que vivimos en nuestros días, a ejemplo de nuestros mártires Alejandro e Inés. Nuestro hermano Txarly, al final de la Eucaristía, nos animó a vivir intensamente esta caminata, en clave de fe, de conversión y de fraternidad.

Adalberto nos recordó que, como los primeros discípulos, encontramos a Jesús “camino, verdad y vida” quien nos invita a caminar desde el amor siendo levadura, luz y sal de la tierra construyendo el Reino de los Cielos hasta que todos tengamos “vida abundante”.

Vamos sintonizando nuestro pensamiento, sentimiento y emociones al cantar juntos “al pecho llevo una cruz y en mi corazón lo que dice Jesús”, “felices cantaremos el día que logremos hacer un solo pueblo y un solo corazón”, “tengo que andar, tengo que luchar hay de mi si no lo hago”, “ven con nosotros a caminar Santa María ven…”.

El testimonio radical, martirial, misionero y inculturado de Alejandro Labaka e Inés Arango nos recuerda que hoy es urgente hacer algo frente a la amenaza de muerte a los pueblos ancestrales en el Ecuador en especial los Tagaerí Taromenane y la inminente destrucción de hermosos e imprescindibles tesoros de biodiversidad especialmente el Yasuní.

Vamos a dar pasos de fe y amor por la transformación del corazón hacia una vida sencilla liberada de las esclavitudes del consumo explotador, del poder esclavizaste, de la interrelación utilitaria. Esta transformación la vamos encontrando y haciendo con la sabiduría de la caminata que es encuentro con el Dios de la vida, con nuestro ser y con el hermano y la hermana que son su imagen, con la naturaleza que es la expresión de su amor y creación.

Luego de la Eucaristía, como ya es tradición de todos los años, nos dirigimos hacia la embajada española, donde se nos ofreció un exquisito y abundante refrigerio para iniciar con todo el entusiasmo esta travesía misionera. Después, a eso de las 10h15, estábamos reunidos al frente de la Iglesia de Guápulo, para algunas indicaciones y partir para Pifo. Vale resaltar que este año la caminata tiene un tinte internacional, pues comparten con nosotros, hermanos de Venezuela, México, Colombia, Italia y Chile.

Durante el trayecto íbamos proclamando algunas consignas y cantos que hacen alusión a la defensa de la vida, del Yasuní y de la cultura de los grupos indígenas no contactados. En los lugares por donde pasábamos íbamos dejando este mensaje de paz y de solidaridad.

Al llegar a Pifo, estaban esperándonos las familias que nos darían alojamiento en sus casas, cada caminante partió deseoso para alimentarse y descansar. A las 18h30 nos reunimos en el templo de San Sebastián de Pifo, la parroquia, para la celebración eucarística con el pueblo. Se resaltó en ella la figura de Alejandro (el Padre Manuelito) y las huellas que había dejado por estas tierras.

Despedimos en esta etapa a las hermanas Clarisas quienes continuarán esta cadena de oración junto a tantos amigos y amigas, hermanos y hermanas que al leer esta crónica, dejar un comentario y difundirla se unen en esta ofrenda misionera por la justicia, la paz y la vida.

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